Kure alcancía customizado

La afición en este país por los cochinos sería comparable a la que tienen los rusos por los perros antitanque, solo que ellos no almuerzan el objeto de su devoción. O sea: comemos chancho asado o al horno, kure akãngue yvyvy, costillita de cerdo, chorizo, chicharõ trenzado; cuando un centrofodward chuta despacio decimos que da un kure patada, si el morfi no es apetecible hay quien dice que ni kure ndoúsei, un individuo lo suficientemente desagradable puede ganarse el marcante de kure vómito; una de las posturas más modestas del kamasutra es denominada posición kure mano, en San Juan ára la mayor atracción después del toro candil -compitiendo cabeza a cabeza con la pelota tata- suele ser el kure syi. Y, por supuesto, guardamos nuestros monedas en alcancías con forma de chancho, vestidos con la casaca del club de nuestros amores.
Pero resulta que Noelia Pérez se inspiró en el art toys y ofrece versiones customizadas de las famosas alcancías de barro, uno de los artículos más comunes de la alfarería local, tal como se aprecia en estos daguerrotipos que ella misma capturó:



Me parece que hasta que haga mi pedido, mi cochi preferido es este Buda. ¿Como un cerdo de 400 kilos me va venir a hablar de autocontrol?

Hay más de éstas hermosas criaturas en el blog de Noe. Disfrutad.
Actualización: Este post se convirtió en un breve para el suplemento El Baldío de E’a.

y mirando de otro lado, aguante kureluke, vamos a salir campenoes ajajajajaja